FASHION WEEKEND: ÚLTIMO DÍA DEL MERCEDES-BENZ FASHION WEEK CDMX

¡POR FIIN POR FIN les voy a platicar el primer día de nuestro Fashion Weekend! la verdad es que nos pasó de ABSOLUTAMENTE todo y lo disfrutamos al máximo… después de esto, querrás vivir un viaje igualitito, sé lo que te digo.


En el post anterior y que fue el primero de nuestra pequeña serie INCREÍBLEMENTE BUENA (¡WUUUU Repitámoslo todos juntos!) les platiqué que en verdad todo salió acomodado a la perfección, aun así debo de admitir que de pronto éramos nosotras ante la incertidumbre: aunque estableces todo con lujo de detalle puede ser que las circunstancias decidan hacer de las suyas. Y de las suyas me refiero a posiblemente perder un camión, no saber qué hacer con las maletas e improvisar con nuestro exclusivísimo cuarto de cambio A.K.A. el baño de un centro comercial… yeep. AASÍ QUE decidimos, después del primer incidente obviamente, que íbamos a aceptar los cambios con la mejor actitud y VOILÁ, nuestro Fashion Weekend versión UUF UUF.

 

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VAMOS A EMPEZAR: El día anterior teníamos súper claro el horario del camión, la línea, la terminal… el problema es que había que pagar por internet los boletos y ninguna podía así que sólo Ana logró comprar su boleto y las demás (Lupita, Paola y yo) nos esperamos a que el papá de una de nosotras lo pagara y de ahí en cash lo reponíamos. Total que conseguimos los boletos y nuestra plática del día anterior se resumió a lo nerviosas que estábamos, los outfits y qué tanto habíamos atascado nuestras maletas. Ya sabes, lo de siempre (si, tu).

 

VIERNES EN LA MAÑANA

Me desperté temprano, muerta de nervios y casi salí corriendo. Para colmo hubo tráfico pero logré llegar 30 minutos antes de que saliera el camión para documentar las maletas. Primera complicación: los boletos los compramos de Antara a Puebla y no al revés porque resulta que cada vez que se refresca la página web, todo vuelve a su configuración inicial. Cuando nos dimos cuenta que Pao, Lupita y yo íbamos a tener que comprar DE NUEVO un boleto a CDMX y que Ana se iba a ir sola y 30 minutos antes que nosotras (lo cual en el momento no te hace ABSOLUTAMENTE nada de gracia) nos resignamos a esperar… quiero recalcar que en éste punto, el servicio de los camiones en la terminal de Puebla fue suficientemente PÉSIMO porque pudimos haber cancelado los boletos si lo hacíamos con tiempo de antelación -que eran como 20 minutos antes de que el camión saliera- pero no lo hicimos porque nadie en la terminal tenía la voluntad de ayudarnos y darnos el tip que nos iba a ahorrar como $300 pesos, y dado que somos estudiantes claro que es una buena cantidad. Gracias E-Bus.

 

Nos deshicimos de nuestro enojo y nos propusimos tomar todo con más humor. De ahí el trayecto a la capital se resumió a risas, hacer amistad con un grupo de colombianos que habían venido a un torneo de Tae Kwon Do a mi bella ciudad, peinar a Paola – nadie entendió cómo le hizo para poder rizarse el cabello en su asiento mínimo y con el camión en movimiento- y de comer todo lo que ella llevaba en su bolsa. Quiero hacer una pausa para mencionar que probablemente es una de las mujeres más dedicadas para hacer picnics y lunch-boxes. Yo esa habilidad la pondría en mi currículum, definitivamente. TE AMAMOS PAO.

 

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Llegamos al aeropuerto, pedimos Uber para llegar a Antara que es donde Ana llevaba más o menos 40 minutos esperándonos con TODAS NUESTRAS MALETAS… Porque obvio, dejaron que las mandáramos (o más bien no nos dieron tiempo para bajarlas). Una vez ahí quiero mencionar con suficiente vergüenza una de las anécdotas de provinciana más delatadoras de la vida: Ana nos dijo que estaba en el Starbucks de Antara y que ahí nos esperaba, así que lo lógico fue buscar la cafetería y reunirnos con ella. La cosa es que Ana no estaba ahí y esperamos un rato para ver si había entrado al baño pero pasó el tiempo y ella no aparecía. Total que ella nos decía que llevaba horas sentada y estaba al borde de la desesperación porque no llegábamos. A mí me empezó a ganar la risa LITERAL por nervios… creo que hasta lloré porque la situación me parecía muy cómica: ¿y si no era Antara donde estábamos? ¿Y si Ana creía que estaba en Starbucks pero en realidad era otro local? No es broma tardamos horas para ubicarnos y a la de mil descubrimos que Antara tiene DOS STARBUCKS. ¡¿POR QUÉ, ANTARA?! Real nunca me había sentido tan desorientada y cuando llegamos al famosísimo Starbucks número dos de la plaza estuve al borde de irrumpir en risas histéricas. Oso, bye.

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 VIERNES A MEDIO DÍA

Ya juntas, comimos rápido en algún local del fast-food y de ahí buscamos un baño amplio para cambiarnos. Al principio nos daba un poco de pena instalarnos porque llevábamos plancha para el cabello, paletas enormes de sombras para los ojos, estuches con brochas, toda nuestra ropa para el fin –con sus respectivas alternativas- y evidentemente abarcábamos demasiado espacio. En cuestión de breves minutos y de tantear el terreno CLARAMENTE agarramos confianza y nos faltó poner música para creer que estábamos en casa de alguna de nosotras. Provincianas por mil millones. Ya listas salimos del baño para poder mandar las maletas otra vez usado Uber a casa de mis tíos y cuando creímos que lograríamos llegar a la primera pasarela que era a las 4:30 o por ahí, una de nosotras sintió la urgencia de cambiar a zapatos más cómodos porque se había lastimado como dos días antes y la brillante se había llevado tacones, que OBVIAMENTE NO AGUANTÓ. En resumen, efectivamente no llegamos a la primera pero sí a las siguientes.

 

VIERNES EN LA TARDE

AHORA SÍ, quiero mencionar también que reconozco que uno de los eventos más enigmáticos cuando no eres parte del grupo aficionado de las artes y la moda, es el famoso Mercedes-Benz Fashion Week de México. Ese año fue el primero que hicieron la modalidad multi-venue que involucra que cada día se cambia de sede, lo que le da dinamismo a toda la experiencia pero al mismo tiempo implica mucha más logística y trabajo para el equipo de producción. El viernes el evento fue en el Fashion Lab y para ser sincera, no cabía de la emoción porque además el lugar era muy urbano y le da un tinte mucho más industrial: más o menos era como un bodegón enorme que a mí me encantó –soy fan de toda esa corriente de la moda *EMOJIS CON CORAZONES*-.  Para que te des una idea de cómo era desde que llegas, en primer lugar hay zonas de registro donde dependiendo de cómo conseguiste tus accesos te sitúan en distintas filas para darte tus boletos y entonces puedes entrar a una especie de antesala donde Heineken regalaba cerveza MUUCHA MUCHA CERVEZA. Además por todas partes había espacios para medios como Estilo DF y stands con revistas ELLE, además de un backdrop donde podías tomarte las fotos que iban a complementar probablemente tu Facebook e Instagram porque… ciencia.

 

Luego de eso a nosotras nos dieron unas pulseras especiales para acceder a la zona VIP, para la cual había unas escaleras al fondo del antesala y mismas que estaban al lado derecho de la entrada del show. Subías por ellas y había una salita lounge, un bar – con unos modelos GUAPÉRRIMOS atendiendo, sí por favor y gracias- y una entrada como balcón para ver los fashion shows desde arriba. Quiero decirte que desde esa plataforma podías apreciar el house que es desde donde manejan todo el aspecto de backline (luces, sonido, pantallas, micrófonos) así que fue más sencillo para mí darme cuenta de muchas cosas que pasaban desde ese punto. La verdad es que sólo me tocó ver un fashion show desde ahí, pero valió toda la pena.

 

Ese día, pudimos asistir a tres demostraciones, en las que entrabas (Heineken te recogía los envases porque no podías tenerlos dentro de la sala principal donde eran los shows) y pasabas a lugares numerados situados en todo el perímetro de la bodega, OOBVIAMENTE evitando la entrada de modelos y el acceso. Justo frente a la salida de los modelos estaban todos los fotógrafos con los lentes más gigantes que he presenciado en toda mi vida para poder obtener los mejores tiros de la ropa. Las tres tuvieron producción distinta, desde la rutina de los modelos hasta el uso de luces y música.

 

Tendencias deportivas… Justificando mis outfits de lunes 😍✌🏼️ #ricardoseco #mbfwmx2016

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VIERNES EN LA NOCHE

Quiero aclarar que no me di cuenta en qué momento ya era de noche así que decidí que cuando acabaron los fashion shows automáticamente empezaba la vida nocturna en la capital. La verdad es que nos tocó excelente lugar (estábamos en segunda fila en dos shows y en el último nos tocó en tercera fila); Las tres demostraciones que nos tocaron fueron Armando Takeda, Malafacha (que adoré) y Ricardo Seco que igual es uno de mis favoritos desde ése día y que por lo que vi era el show más grande de la tarde: llegó Sara Galindo –creo que le fangirleé demasiado porque se me salió un grito de emoción cuando la vi y también cuando me tomé la foto con ella- el dueño de Mercedes-Benz México con su familia y muchas bloggers. Como, DEMASIADAS bloggers. En éste punto quiero contarte que se me hizo demasiado curioso que varias de ellas se cambiaron para el último show. Fin de la anécdota.

 

LA FIESTA

The moment I met you I knew you were my favorite trouble-makers, and that I would love you insanely 💕 #squad

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Psst… faltó Ana pero no encontré una foto donde estuviéramos las cuatro *Lagrimita*

Después de Ricardo Seco AKA mi línea favorita del día, Heineken ofreció una fiesta dentro del recinto, misma con aún más cerveza de la que ya habíamos bebido todos y pequeños tentempiés salados. Les quiero decir que me la pasé increíblemente bien y conocí a demasiadas personas padrísimas (amo decir que la gente es padrísima) con quienes intercambié ideas: cuando fue el show de MALAFACHA, el grupo de Lucy Blues estuvo acompañando el caminar de los modelos y después en la fiesta pude platicar con ellos. Si puedes, búscalos en Spotify NO TE VAS A ARREPENTIR. También conocí al gerente de mercadotecnia de Head & Shoulders México y me platicó sobre su intervención como patrocinadores de todo el Fashion Week, además de su proyecto en Instagram sobre historias que él escribe y comparte así que les dejo una demostración de lo que hace… ENAMORENSE, DE NADA. La neta es que soy súper sociable, así que platiqué con uno que otro de los modelos y sus experiencias de los cambios de los shows y por lo tanto de todos los procedimientos de maquillaje y vestuarios, además de estar de curiosa con los medios que cubrieron todo el evento. WOOAAAHHH.

 

—¿Estás segura que quieres borrar todas tus memorias? —preguntó el hombre de bata blanca. —Sí. —contestó Amanda. —Viendo a la cámara por favor. —Sí. —repitió Amanda con los ojos encharcados. —Ahora, firme estas hojas. Ella tomó la pluma, miró sus manos, los recuerdos en su mente brincaban nerviosos. Cerró los ojos… —Listo. Este video queda como evidencia de tu deseo por eliminar tu memoria. Acuéstate en la camilla por favor. Amanda apretó sus brazos contra el pecho, en unos minutos no recordaría la razón por la que había elegido usar aquel suéter azul, olvidaría por completo quien le había regalado los aretes que llevaba puestos; sería incapaz de recordar los momentos que la hicieron reír y sufrir. Olvidaría todo. El hombre de bata preparaba una jeringa que le atravesaría el cráneo para inyectar un compuesto en su cerebro. Varias memorias brotaron en su mirada, su primera visita al doctor cuando era pequeña, un beso en la frente que le dio su primer novio. Amanda había tenido una vida normal, si es que esa definición nos dice algo. Había tenido su justa dosis de amores y desamores, de sonrisas y lágrimas. La verdadera razón de porque ella yacía en aquella camilla era tan simple como tener la esperanza de volver a empezar. De poder escribir en una hoja en blanco, de dejar de ser atormentada por decisiones pasadas. Sintió la aguja romper los tejidos de su piel, un ardor le inundo la cabeza, una punzada le recorrió la columna vertebral. Apretó los ojos. Intentó recordar su memoria más feliz. Era un viaje en un día gris. Una brisa fría le pegaba en la piel, pequeños hielos le raspaban el rostro. Todo había salido mal, pero al final lo habían logrado. Estaban juntos y frente a la catarata de Gullfoss. Sonreían aunque el frio los traspasaba, miraban el paisaje temblando. Era irónico que el momento más feliz de su vida había sido un día tan atropellado. Amanda sonrió y dejó de recordar. Una lágrima rodó en su cara. Abrió los ojos y vio la pluma que tenía en sus manos. —No puedo hacerlo. —dijo Amanda soltando la pluma. El hombre de bata apagó la cámara. 🎶 Léela escuchando: “August Wilhelmsson – Starlings” 🎶 💮 #NapkinTales #BrevísimosRelatos 💮

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EL LOOK

Así que una de mis peores angustias era qué ponerme. Aunque suena superfluo, estaba a punto de mezclarme con las personas más influyentes del mundo de la moda en México CLARAMENTE ENTRÉ EN PÁNICO. Mis soluciones eran, o arrasar con Pinterest o stalkear a todas las fashion bloggers que pudiera encontrar en Instagram. No tardé mucho para conseguir lo más artístico/fashion que pude de mi clóset (porque evidentemente no iba a ir de shopping). Finalmente me decidí por unos baggy trousers negros de Mango, un crop top negro de Forever 21, flats negros en punta y un saco como bombeadito de Mango con tonos rojos, negros y beige. CUCHAU. Después de escoger un maquillaje de smokey eyes un tanto deslavado, decidí que había hecho la mejor decisión en cuanto a mi apariencia que pude:

A)     Aparentemente, todos mantenían un estilo único sin caer en lo excesivo y buscando sobresaltar a su manera (Casi no vi tacones ni vestidos) y quiero reclacar que no ví ropa con marcas demasiado llamativas. Es más, cuando me topé con una chicuela de gorra y tenis me relajé en automático.

B)      El espacio para sentarse estaba algo peligroso para las aventuradas con stiletos y faldas cortas (yaaaay a los baggy trousers)

C)      Muchos aprovecharon las tendencias sport o se enfocaban más en los complementos. Además, durante la semana varios diseñadores visten a los influencers o a los líderes de opinión de la moda. Ellos no sufren lo mismo que el resto de los mortales.

 

MI INSPIRACIÓN... FASHION WEEKEND!!

 

CONCLUSIONES

1.- No vuelvo a entrar en pánico por mi ropa. Es más importante declarar tu estilo personal con creatividad. Lo que sí es importante es cuidar el maquillaje, que esté perfecto ya que puedes ser el photobomb de alguien más y probablemente se vuelva tu mejor anécdota.

2.- Lleva pila en el celular. No porque vayas a causar el peor aburrimiento de la gente en Snapchat, sino porque vale la pena documentar con fotos los atuendos que más te hayan gustado para después usarlos como inspiración. Y se vale mandar Snaps, mientras no abuses con historias de 8374623 horas.

 

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¡ESPERA LA TERCERA PARTE! Vamos a platicar sobre el MFFF y se va a poner BUE-NA-ZO.

 

XO It´s me, Maia Maia