Es un hecho que somos criaturas visuales, y estamos en la constante búsqueda de nosotros mismos… así que sí: la búsqueda del estilo personal es también un reflejo de lo interior y de esa misma evolución. Una que quizá, no es tan obvia porque llevamos formándola toda nuestra vida…

Bueno, primero lo primero: existe un estigma muy curioso alrededor de la selección del estilo personal, o de la expresión a través de lo que usamos. Por un lado, está la seña del consumismo, de seguir las tendencias a ciegas, de la burla o a crítica a las propuestas de las casas de diseño, la aparente superficialidad de tener gusto por la moda… pero también tiene un sentido profundamente psicológico y social, artístico, incluso de identidad. Vamos, no podemos negar que es algo que nuestra mente misma pide a gritos: la posibilidad de expresar sin tener que verbalizar todo.

Aunque esto bien podría ser el texto más extensivo (no me tienten), podemos considerar el sentido general: formar el gusto y el estilo personal es algo que traemos y que en efecto, no aparece de golpe. Es una inclinación personal que no se compra, no se anuncia… y nunca se puede encasillar con facilidad, porque lo más increíble es que es tan único a ti como tus mismos pensamientos.

¡Y es que daaarling! ¡Son las micro decisiones! son las cosas que ves, las películas que amas, la ropa que repites cuando nadie ve, las texturas que te atraen, lo que te gusta de las personas, tu música favorita… aunque siempre caemos en observar las tendencias y perseguir ciertas estéticas, pero aún así el gusto y el estilo personal siempre salen para darse a notar: puede ser cómo combinas los colores, cómo manejas las texturas, cómo creas balance o lo rompes.

Si es verdad que todos hemos estado ahí, y que todos dudamos si las cosas que seleccionamos nos representan en realidad. Mi consejo es observar. Es anotar todo lo que te gusta y lo que no, lo que es cómodo y lo que jamás usas (no importa cuántas veces tu madre te lo ruegue), lo que encuentras irresistible, y lo que te parece innecesario. Es también buscar lo que quieres, y asociarte con los signos de esa proyección tuya. Es ir con calma, y hacer compras consientes. Es limpiar tu clóset y darle vida útil a tus prendas. Es no abusar, y es también ser generoso con lo que ya no ocupas. Saber decir no a la donación de suéteres de tu prima si no te representan, o curiosear el clóset de tu tía (mil joyitas, te lo digo yo).

En pocas palabras, es librarte de lo que crees que debe ser y permitirte crear tu propio juicio, porque te aseguro que ahí está. No necesitas validación inmediata, ni traducirte para que haga sentido. Apóyate de repetir y de crecer en tu propio espacio, aceptar tu intuición y divertirte cuando lo amerita.

Porque tu estilo responde a tu historia. Es un acto narrativo, uno de identidad… el statement personal más poderoso y silencioso.

Te espero pronto,

Xx, Maia


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