Cada invierno nos sorprende con la misma sensación: encontrar motivación parece casi imposible.

Están pasando demasiadas cosas al mismo tiempo —recuperarnos, medir fuerzas otra vez, replantear decisiones— mientras el mundo nos pide volver al ritmo porque es lo que “debe suceder”.

¿O no?

Un misterio de la procrastinación siempre es: si ya me lo propuse e hice todo por tener las herramientas para conseguirlo… ¿por qué enero se me resiste tanto?

Aunque, pensándolo bien, enero es solo un símbolo. En realidad hablamos de cualquier momento en el que intentamos dar los primeros pasos hacia algo nuevo.

Quizá es que forzamos las cosas en una temporada donde lo normal es bajar el ritmo, y que entendamos que los cambios requieren mucho más que tener de motivación la culpa. Además cuando nos referimos a propósitos, enero siempre promete demasiado. Nos dice que todo empieza ahí: las listas, las metas, las resoluciones, las agendas recién abiertas.

Pero la verdad es que casi nunca empezamos en dicho mes. Tal cual: venimos del desgaste del año, y aterrizamos en una temporada en la que priorizamos reunirnos con amigos y familia, contamos con más tiempo (o al menos eso parece), y cada campaña de mercadotecnia nos invita a redescubrir nuestras metas y apreciar nuestra capacidad de asombro… y cuando menos lo esperas, BUM: Enero, cariño. No me mal entiendas, es hermoso y uno de mis meses favoritos. Pero está criminalmente mal comprendido.

Porque es un mes (junto con Febrero) en el que el mundo todavía está medio dormido y nosotros también. Los cambios se manifiestan después, cuando el tiempo se acomodó un poco y la energía vuelve a su lugar: exactamente donde dejamos de pensar en todo lo que deberíamos hacer y volvemos a lo que realmente nos importa.

Las excelentes noticias son: marzo es el mes natural para volver al ruedo. Admirar el invierno por lo que fue y preparar la primavera es uno de los rituales más satisfactorios. El juego empieza con pulir tus propósitos, establecer lo que te hizo sentir mejor como prioridad, decidir si lo que tienes (mental, emocional, espiritual, físico) es lo que deseas cuidar para este año o es momento de hacer cambios importantes… y permitirte vivir: las pausas, las risas, las emociones turbulentas, la ayuda, los momentos solitarios, los amigos nuevos y los de siempre, los sabores que no habías probado, las experiencias que te interesan.

Así que quizá es momento de aceptar el proceso con todas sus etapas: los retrocesos, los ajustes, las nuevas motivaciones… y sobre todo la apertura de modificar el camino cuando haga falta.

Yo espero verte pronto, darling.

Xx, Maia


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