Maia Maia es un espacio tranquilo.
Como cuando paras en la carretera solo para mirar un poco más el paisaje.
Nació como un proyecto personal y, con el tiempo, se convirtió en algo más cercano a una conversación continua: un lugar seguro para hablar de moda, identidad, deseo, nostalgia, cultura e intimidad. De cine, libros y estética, sí, pero sobre todo de lo que sentimos al mirarlos.
Aquí no hace falta estar de acuerdo con todo.
Hace falta quedarse un momento.
Hacer una pausa.
Dejar que algo resuene.
Escribo desde la observación y el poder suave: me interesa lo que no grita, lo que se intuye, lo que se siente antes de poder nombrarse. Quiero que al leer sientas que perteneces, que algo se aclara un poco, que la vida —aunque compleja— puede mirarse con más delicadeza.
Maia Maia apareció por primera vez en 2015 y creció rápidamente como una comunidad curiosa y sensible. Durante un tiempo quedó en silencio, como esas libretas que uno guarda porque aún no es el momento. Hoy vuelve con otra mirada: más calmada, más honesta, más consciente de lo que quiere ofrecer.
Detrás de este espacio estoy yo:
amante del matcha, del marketing de imagen, de la industria editorial y de las comedias románticas. Estudié Dirección de Empresas de Entretenimiento, trabajé en distintas áreas del mundo creativo —sí, también fui Disney Alumni— y aprendí a mirar los proyectos como se miran las personas: con atención, intención y cuidado.
Este blog no busca decirte quién ser.
Busca acompañarte mientras lo descubres.
Si algo de lo que lees aquí te hace sentir vista, menos sola o simplemente un poco más clara, entonces Maia Maia ya está cumpliendo su función.
Quédate el tiempo que quieras.
Yo estaré aquí.
Xx,
Maia
