Al momento de elegir tu siguiente lectura, es normal no saber por qué te atrajo uno u otro título. Pareciera que a veces vas sin rumbo eligiendo títulos que suenan al azar, tratando de entender qué tienen en común, y por qué sigues pensando en ellos aún después de cerrarlo por última vez.

Está vez, mis lecturas no siguieron una línea obvia, pero ahora que las veo en conjunto, revelan una constante: la búsqueda de sentido, ya sea a través del misterio, la identidad o la conciencia de la muerte.

El Secreto de Ágatha, Marie Benedict,

El Secreto de Ágatha, por Marie Benedict

Quizá mi tema en realidad es que no hay una teoría que sienta satisfactoria con respecto a su misteriosa desaparición… lo que sí es que me encantó por un momento imaginar que lo sabía con certeza. A veces queda la pregunta resuelta, pero muchas otras, parece que necesitamos moldear el aire mismo para darle sentido a algo que quizá, después de todo, no podremos descubrir.

Piranesi, Susanna Clarke,

Piranesi, escrito por Susanna Clarke

Leer este libro fue una experiencia increíble, que me dio esperanza y desolación en cantidades inimaginables. Decir que contaba los minutos para poder elegir un rincón donde pudiera perderme en sus páginas.. casi podía escuchar el arrullo de las olas, y percibir la suave voz de Piranesi. Es uno de esos textos que te obligan a aceptar que quizá, no podemos entenderlo todo.

El Loco de Dios en el Fin del Mundo,

El loco de Dios en el fin del mundo, por Javier Cercas

No hay un libro que refleje mejor el diálogo que yo misma he sostenido mil veces: la incredulidad y la falta de fe, contraria a unas ganas locas por creer y por encontrarme con la certeza de que lo que quiero saber es cierto. Ser un testigo de algún modo, a través de la brillante escritura de Javier, me hizo reír, llorar, y explorar emociones que simplemente no tenía en el mapa.

La Muerte de Iván Ilich, León Tolstoi,

La muerte de Iván Ilich, por León Tolstoi

Un relato breve, preciso y sobre todo, devastador. Tolstoi te enfrenta a la fría e inevitable situación de contemplar el fin de lleno en el rostro, y de poder nombrar con toda seguridad lo que te llevó a ello. Hay una claridad brutal en el mensaje: es imposible terminar este libro y continuar con tu vida sin más.

Si pudiera nombrar el hilo que une a todos, diría que es cuestionar la superficie y aceptar la incomodidad. Ninguno toma lo evidente, y busca aliento aún sabiendo que lo que espera al otro lado lo cambia todo.

Lo último por ahora, hasta la próxima…

– Maia


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