Igual que toda renovación, el primer paso siempre será el diagnóstico: el momento más elemental y donde quizá invertirás más tiempo, pero nada como el tiempo de calidad con uno mismo para crear.

En la primera parte de la serie, donde expliqué lo que es entender tu estilo personal y por dónde empezar, también hice hincapié en que tienes que acostumbrarte a hacer tu propia investigación (DYOR por sus siglas en inglés). En la vida en general, siempre tendrás experiencias mejores si identificas lo que quieres y los beneficios de obtenerlo: va desde compras como un coche de X marca hasta un lipstick. El tema es que los vendedores (llámalos influencers y campañas de merca también), siempre dirán cosas incluso sin sentido, con tal de empujar un par extra de jeans, o la base que no necesitabas pero que les da más puntos de venta. La vida, (y sobre todo los negocios) son así, por lo que la forma de ayudarte es haber hecho tu investigación.

Un archivo, y el mayor número de datos que puedas reunir sobre ti mismo es la mejor herramienta para encontrar un estilo que cambie contigo. (Foto: Sandra Bullock, Pinterest)

Primero que nada, tienes que entenderte. Es así de sencillo. Por supuesto que conforme vas avanzando, se va creando un panorama más real e identificable: es necesario hacer los rayos X de tu estilo actual para poder movernos. Sencillísimo. Así que toma las herramientas con las que te sientas mas cómodo y (sobre todo) a las que puedas volver. No un screenshot, no tus notas en el cel: necesitamos un archivo.

La primera parte

Diagnóstico. Siéntate y cuestiónate quien eres. Como son tus días: qué haces, a quienes ves, dónde estás, a dónde vas cuando te reúnes con amigos, cómo calmas tu sistema nervioso… TODO. ¿Cómo te gusta verte? ¿Cómo te gustan los jeans? Cuando buscas un toque elevado, ¿qué agregas? ¿Cómo usas el dinero? ¿En qué inviertes tu tiempo?

Meta. Quizá es un poco difícil definir por ahora como te quieres ver, pero puedes hablar sobre esa versión donde te quieres sentir x o y. Por ejemplo: “quiero sentirme fresca y ágil, pero no quiero batallar con pensar demasiado en los outfits”, “quiero abrir mi clóset y que todo vaya con todo”, “quiero motivarme a moverme más, pero no quiero ir de pants al trabajo”,“quiero sentirme más creativa y al mismo tiempo mantenerme misteriosa”… “quiero que parezca que vengo de tomarme un vino con mis amigas y tengo planes más tarde” (se vale, se vale).

Musas. Quienes visten como lo que quieres: el estilo de tal influencer, con la onda más relajada, siguiendo este tipo de tendencias… o quiero verme como mi tía: me transmite calma y dinamismo. Amas a Rachel Green en Friends, o incluso podría ser que te encanta el estilo de los habitantes de cierta ciudad y quieres personificar eso. (HOLA MILÁN)

DYOR. Pinterest, instagram, centros comerciales, observar a la gente, ver catálogos, ver pelis y series con intención, dibujar, mood boards… haz lo que sea necesario para tener una referencia visual. Investiga y busca entender qué es lo que te gusta de lo que usa tal persona, no tanto buscando imitar pero entendiendo si es cómo le quedan las prendas, o los colores que usa, o sus códigos de vestimenta por situación…

Al final, es cuestión de permitirte el tiempo y arriesgarte con las cosas que te llaman la atención: confirmar lo que te gusta y no, va a ir desbocando en evidencias visuales muy claras… (Foto: Pinterest)

PRUEBA Y ERROR. Lamento decirte que no hay un atajo, por mas que alguien te haga el análisis… al final tu tienes que ver las prendas y cómo te quedan para entender lo que te gusta. Tampoco hay una paleta fija: somos humanos, y una de nuestras características mas esenciales es que somos únicos, así que aunque coincidan en el 99% tú y otra persona, lo más probable es que el azul te queda en un tono diferente, o de plano las camisas cerradas no son lo tuyo, o el vestido no se te va a ver como a Emma Chamberlain (si, todas hicimos nuestro duelo). Tienes que entrar a las tiendas, o a lo clósets de tus primas, y ponerte las telas cerca del rostro, probarte el sweater, ver que tal queda la falda, entender el largo de tus piernas y tu torso.

NO NEGOCIABLES. Tienes que decidir lo que no vas a aceptar: por mas que te encante como se ven los tacones altos, quizá es momento de aceptar que los kitten heels van mejor. Quizá descubres que por ahora, no es lo ideal llevar pantalones estructurales. O que los tenis blancos de moda se ven gigantes en tus pies. Claro que puedes cambiar de opinion más adelante, pero si por ahora piensas hacer cambios importantes, necesitas estar cómoda en el mayor número de elementos posibles.

Con esto listo, tus bases están definidas y es más sencillo navegar entre lo que realmente eres y usas, o lo que parece que te gusta basándote en tus inspiraciones. Durante todo el proceso, es elemental ser honesto: es mas sencillo reflejar lo que entiendes y hacer compras inteligentes, curando poco a poco tu identidad visual.

Así que chop chop, tenemos trabajo por delante. Escribe todo, aprovecha la impresora que quizá ya no usas y saca las imágenes que te sirvan mejor de ejemplo, recorta revistas… Nos vemos pronto cariño, tenemos etapas increíbles por delante.

Xx, Maia


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