Piensa en esto: abres tu closet, dispuesto quizá a tomar tus jeans favoritos con esa t-shirt gráfica que tanto adoras, los tenis de confianza, y a despreocuparse. Ah, pero somos creaturas con una afición a concentrar nuestro tiempo “extra” a la web…

Y entonces sucede: miles de anuncios, influencers con sus compras, temporadas, tendencias, retos… y bueno, naturalmente colapsas. No es que tengas un problema, que necesites miles de prendas nuevas, y que alguien más (por mucho que ames su contenido) dicte tu comportamiento estético. El tema es que aunque tengas claro lo que te gusta y con lo que estás cómodo, muchas veces te toman en el momento en que dudabas en si comprarte otro par de jeans, si la blusa que te regalaron va contigo, o por qué la chamarra que todos usan a ti te queda como recorte. Y – retoque de tambores- ¡ahí esta! El tan temido cuestionamiento existencial sobre si te ves bien, por que nunca sabes que ponerte, lo aburrido que es lo que escogiste, ya da, ya da, ya da..
Hace un año, tomé una asesoría de styling. Hicimos todo: cuestionarios, análisis, comparativos, ejercicios, sacamos ropa y delimitamos lo que iba a funcionar mejor con esta re-estructura de closet. Fue hermoso. Pero obviamente quería más: esa soy yo. No quiero que me den el pez en las manitas, quiero saber pescar.
Introduzco ahora mi ronda de cursos. Tomé un curso sobre styling para, bueno, ser stylist. Luego uno sobre marca personal, e inicie uno sobre creación de contenido visual con AI (curso que no terminé y de lo que hablaremos en otra ocasión). Con dos certificados en las manos y una plataforma para escribir, decidí que quizá es un tema para el que no es tan sencillo tener pláticas a media reunión social porque es algo muy particular. Y siempre he sido participaría de hacer tu propio DYOR (do your own research – “haz tu propia investigación” por las siglas en inglés), porque aunque vayas a una asesoría, es importante saber de lo que te hablan, sobre todo si piensas seguirte beneficiando del sistema y quieres adaptarlo continuamente.

Porque en realidad, ese es el sentido: de nada sirve tener el conocimiento si no tienes la estructura. Las variables siempre cambian cariño, pero la estructura es la que es necesario dominar.
Y ¡EUREKA! Así nace esto, como un curso lo más simplificado posible para que la próxima vez que cuestiones tu intuición, tengas un cambio de vida importante, o tus jugos creativos exijan una transformación, te sientas en control.
Bienvenido a La Cuestión del Estilo
Nos estamos viendo,
Maia
